‘Influencers’ la nueva modalidad de comedia

Usted probablemente conoce al menos a una de estas personas: son populares en redes sociales, generan contenido en línea constantemente, y de vez en cuando hablan de algún producto comercial. Son los llamados ‘influencers’, un gremio propio de la era moderna al que cada vez más marcas ponen a trabajar.

Asumirse como consumidora ante todo convierte a Jiménez en un emblema ideal del mercadeo de influencia, en el que un tipo de usuario de redes sociales al que suele llamarse influencer o “influenciador” (una persona de influencia, como decir un actor o un presentador de televisión en la prehistoria) puede provocar que todos o un segmento de sus seguidores consuman equis producto.

Mientras muchas de estas personalidades virtuales son de una generación distinta a la de Jiménez y se dieron a conocer desde la misma Internet –sin necesidad de pasar por el filtro de la televisión o los concursos de belleza–, otro grupo de figuras públicas reconocidas por otras labores o talentos en medios tradicionales también sacan provecho de la atención de sus seguidores en las redes.

Ejemplos los hay muchos y si usted usa su teléfono móvil con motivos sociales probablemente ya se le vinieron algunos nombres a la mente. Por ende, sería imposible mencionar a todos los influencers ticos en Internet. Cada una de esas plataformas, páginas y perfiles es una isla de contenido, y la modernidad no limita el número de islas posibles.

Desde la visión del mercadeo de influencia, dependiendo del producto o el mensaje, está en el mejor interés de una marca o una organización conseguir que los influencers hablen de ellos. Las redes sociales ofrecen opciones distintas y en muchos casos más sutiles para promocionar algo, y así es como se confecciona un área profesional donde antes nadie la imaginaba.

Durante muchos años, Internet era un ecosistema libre del mercado y la comercialización abundante del mundo real. Antes de la telefonía móvil, los usuarios de la red utilizaban la herramienta bajo la óptica desde la cual se hizo público el acceso a Internet por medio de páginas web, hace 25 años.

Ante todo, la web era un portal en función de la humanidad y el conocimiento, por lo menos en 1991 cuando el científico británico Tim Berners-Lee le regaló la World Wide Web al planeta. Un lustro después ya operaban comerciantes en el espacio cibernético, pero el paso a la forma actual de comercio digital tomó más tiempo.

La creación de comunidades fue inevitable y esencial para lograrlo: la socialización es una búsqueda humana que no se extingue en el mundo virtual. Ello propició la llegada de las redes sociales. Comunicarse, compartir y formar parte de un círculo es parte inherente de la experiencia humana en línea, y dentro de eso ha habido un terreno fértil para el mercadeo, aunque también difícil de domar.

Según datos otorgados por la agencia de relaciones públicas Porter Novelli, en el mundo digital el 3% de las personas generan el 90% del impacto publicitario. Según Israel Tejada, director de la unidad digital de la agencia, solo en Costa Rica tienen clasificadas más de 65.000 cuentas de influencers, a las que podrían accesar dependiendo del producto o el mensaje que se desee promocionar.

Para ellos, todo cuenta: el tamaño de las comunidades, los sentimientos que despiertan, el tipo de personas que los siguen y demás. “Si alguien es influenciador no solo analizamos su alcance y cuánta gente lo sigue. Nosotros vemos si son jóvenes, si son más mujeres que hombres, si son millennials, si son mamás, si son deportistas… para clasificar y entender su potencial impacto”, explica Tejada.

“También importa la interacción que despiertan; de poco me sirve que la comunidad sea muy grande con poca interacción”, agrega. Así como un deportista puede recomendarle una marca de calzado a decenas sino cientos de miles de seguidores, un universitario no famoso, pero popular y cool en YouTube en un segmento de alto poder adquisitivo, puede influir en las compras de sus pocos pero poderosos seguidores.

YouTube le permite a los usuarios que suelen hacer contenido popular recibir capital por concepto de la publicidad que se coloca en sus videos. Por ejemplo, un canal tico que podría generar dinero por medio de este programa es La Habitación Oscura, uno de los canales ticos con más suscriptores (más de medio millón) y reproducciones (más de 48 millones) en el sitio.

La comedia es gran parte de lo que mantiene a Internet funcionando. Entre imágenes de gatos, memes y videos que lo único que buscan es generar risas, nuestros viajes a las redes sociales están llenos de humor, y de muchos tipos de humor. En el 2013 en Estados Unidos, el centro Pew encontró que más de la mitad de los adultos y casi todos los jóvenes veían videos de comedia en Internet.

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